Elegir la calefacción más adecuada
Si su vivienda se encuentra en una zona fría, elija un sistema que mantenga el calor de forma constante.
En caso de que su hogar esté ubicado en una zona cálida, será suficiente con un sistema que permita lograr la temperatura ideal de forma puntual.
Estudie las posibilidades técnicas de efectuar la obra que conlleva la instalación.
Sopese el desembolso económico que supondrá y piense en cuántos años lo amortizará. Para optar por una fuente de energía de suministro continuo es necesario que su vivienda esté situada en una zona donde haya red de distribución y que disponga de acometida (llave de edificio).
Cuando se trata de sistemas que precisan el suministro de combustible a granel (bombonas de butano, gasóleo...) deberá conocer el servicio de reparto, la frecuencia de la distribución y la accesibilidad de los vehículos de transporte a la vivienda. Si su vivienda se encuentra en un área de frecuentes nevadas, tenga en cuenta que el suministro de combustible puede verse interrumpido por la inaccesibilidad de los camiones de reparto.
Tenga en cuenta el mantenimiento posterior que va a necesitar el sistema de calefacción que elija, ya que será un gasto para toda su vida útil. Todas las instalaciones de calefacción, a excepción de la eléctrica, requieren de inspecciones periódicas que deben ser realizadas por empresas instaladoras autorizadas.
Antes de decidirse por uno u otro sistema, no olvide que en algunos casos es necesario almacenar combustible, con la consiguiente posibilidad de explosiones, fugas o fuegos.
Además deberá tener en cuenta:
- Las dimensiones de la vivienda, su orientación, uso y la necesidad de calentarla total o parcialmente.
- El espacio disponible para la ubicación del sistema elegido.
- La existencia o no de un sistema anterior.
- La necesidad o no de disponer de suministro de agua caliente.
- El uso que se haga de la instalación (las horas que permanezca en casa).
¿Cómo ahorrar en calefacción?
Las bajas temperaturas propias del invierno han supuesto la entrada en funcionamiento de los aparatos de calefacción en el 85% de los hogares, con el consiguiente incremento del consumo energético: electricidad, gas natural, propano, butano, fuel.
El clima del ámbito geográfico en que vivimos, el tamaño de la vivienda, el tipo y calidad del acristalamiento y la existencia de aislamiento térmico determinan en mucho el gasto en calefacción. Si adoptamos las medidas precisas, afrontaremos "cálidamente" los rigores invernales sin que nuestro bolsillo se resienta en exceso.
Así, mataremos dos pájaros de un tiro: ahorramos un poco, y reducimos el impacto ecológico que supone el consumo de energía.
Para dar con el sistema más adecuado ...
Si está pensando en instalar un sistema de calefacción en su vivienda, tenga en cuenta el tamaño, superficie, ubicación y orientación de la misma. Y el uso que va a dar a esa vivienda.
» Sistemas Centrales
Bomba de calor (electricidad).
Proporciona aire acondicionado en verano y calefacción en invierno. Ahorra entre un 60 y un 80% de energía respecto de un sistema eléctrico convencional. Es recomendable para climas templados. Cuesta entre 200.000 y 300.000 pesetas. Gasto anual: 19.000 - 67.000 pesetas.
Acumuladores (electricidad).
Reducen los gastos de calefacción, ya que aprovechan las tarifas nocturnas, más baratas. Indicados para climas fríos y en habitaciones de uso diurno. Cuestan entre 274.000 y 375.000 pesetas. Gasto anual: entre 27.000 y 106.000 pesetas.
Caldera mural de gas con radiadores (Gas propano o gas natural).
Alcanzan rápidamente la temperatura deseada. Recomendable en viviendas de más de 100 metros cuadrados, y en las unifamiliares en climas fríos. Cuesta entre 400.000 y 425.000 pesetas. Gasto anual: entre 37.000 y 58.000 pesetas.

» Sistemas Modulares.
Radiador mural estanco (gas propano).
Se puede instalar mediante módulos en función de las necesidades. Indicado en climas templados, en las habitaciones más frecuentadas. Desde 50.000 pesetas. Gasto anual: desde 923 pesetas la botella.
Estufa infrarroja y Estufa catalítica (bombona de butano o propano).
No precisan instalación. Pero el calor emitido no se distribuye uniformemente. Indicadas para habitaciones de menos de 30 m2. Desde 13.000 pesetas. Gasto: entre 923 (propano) y 1.049 (butano) pesetas/botella.
Radiador de aceite y Convectores de aire (electricidad).
Elevado consumo. Útiles como refuerzo de otros sistemas de calefacción. Desde 7.000 pesetas. Gasto anual: según potencia. Kw/h: 14,61 pesetas.
Controle la temperatura de la calefacción. Mantenga el termostato en 20º C durante el día. Para dormir son suficientes de 15º a 17º C. Atención: bajar un grado la temperatura de nuestro hogar supone un ahorro de hasta el 9% en el consumo energético.
No olvide que las superficies de cristal son el punto más vulnerable a las fugas de calor (el 40% de las pérdidas de calor se producen por las ventanas). Instale siempre que pueda doble acristalamiento en las ventanas. Ahorrará un 20% de energía.
Ponga burletes adhesivos en los cierres de puertas y ventanas. Ahorrará entre un 5% y un 10% de energía.
Instale en paredes y techos un buen aislamiento térmico. El gasto anual de calefacción puede incrementarse hasta un 70% en las viviendas que carecen del mismo, sobre todo en casas unifamiliares.
Si su calefacción es individual, instale un termostato. Desconectará el aparato cuando se alcance la temperatura adecuada.
No mantenga radiadores encendidos en zonas poco frecuentadas.
Si nota demasiado calor en casa, no abra las ventanas. Es mejor cerrar o reducir el nivel de alguno de los radiadores.
Disponga los radiadores debajo de las ventanas. El aire que entra forma corrientes y contribuye a que el calor se distribuya por toda la habitación.
Elegir sistema de Calefacción
Hay que adaptarlo a cada vivienda y zona geográfica.
La calefacción representa el 64% del consumo energético total de una casa, gasto que se puede rebajar si se instala el sistema más adecuado para cada caso.
Las bajas temperaturas propias de la época invernal en la que estamos, han obligado a que en muchos hogares se pongan en marcha los sistemas de calefacción. En nuestro país más de un millón de viviendas dispone de calefacción colectiva y más de tres millones cuentan con un sistema individual (electricidad, gas natural, propano, butano, fuel&), con el consiguiente incremento del consumo energético.
Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), del Ministerio de Industria y Energía, más de la cuarta parte del consumo final de energía y de las emisiones de CO2, tienen su origen en los hogares españoles (vivienda y vehículos). Un estudio elaborado por este organismo señala que cada familia gasta por término medio 1.200 euros anuales en energía y emite 4´6 toneladas de CO2. La suma del gasto familiar alcanza la cifra de más de 15.000 millones de euros, lo que representa un 3´5 % del Producto Interior Bruto (PIB). El consumo se distribuye a partes iguales entre la vivienda y el vehículo privado.
La calefacción representa el 64% del consumo energético total de una casa; un gasto excesivo que se puede rebajar si realizamos un uso correcto de los sistemas de calefacción. Elegir el sistema de calefacción más adecuado para cada vivienda y familia es una tarea que requiere un concienzudo estudio de las características de nuestro hogar, del coste que estamos dispuestos a asumir y del tipo de clima del lugar donde residamos. La oferta es amplia y hay sistemas para todas las necesidades.
La energía elegida para calentar el 34% de los hogares españoles es el gas natural. Cataluña, Madrid, el País Vasco, Cantabria y Baleares, son, por este orden, las Comunidades Autónomas que hacen un mayor uso del gas natural como fuente de calefacción. La electricidad es la fuente de energía por la que han optado Comunidades con una climatología más benévola, alcanzando el 12% del consumo energético total. En Canarias, Andalucía, Murcia, Extremadura y Baleares la mayoría de las viviendas tienen en la electricidad su fuente de calor.
Elegir sistema de Calefacción: Tipos de Calefacción.
Calefacción eléctrica. Acumuladores.
Los acumuladores de calor son aparatos de aspecto similar a una estufa o radiador que consumen energía eléctrica para producir y almacenar calor durante la noche, aprovechando la tarifa nocturna -que es durante la noche más de un 53% más barata- en un máximo de ocho horas-. Los acumuladores "sueltan" el calor a lo largo del día, a medida que las necesidades de calefacción lo requieren.
Hay dos tipos de acumuladores: estáticos y dinámicos.
Los primeros son los más adecuados para habitaciones pequeñas, con necesidades permanentes de calefacción, y en las que no se desea un control exacto de la temperatura. La regulación de descarga de los dinámicos es mejor, por lo que su instalación resulta más aconsejable en espacios más grandes, y en dependencias en las que se desee una regulación de temperatura más fina o una restitución más rápida de calor.
Pros. Máximo rendimiento con un mantenimiento nulo. El coste con tarifa nocturna es menor al de los sistemas de gas. Permite regular diferentes temperaturas en la vivienda, y puede instalarse en cualquier lugar, sin necesidad de obra. No consume oxígeno en el punto de producción, ni produce humos ni gases contaminantes, y reduce el riesgo por coexistencia entre gas y electricidad.
Contras. Precio elevado en comparación con los aparatos eléctricos tradicionales. Sin embargo, si se comprara con sistemas basados en caldera y circuito de agua los precios son muy competitivos. La regulación de la descarga de calor es peor que con los aparatos eléctricos convencionales, ya que una parte del calor almacenado se descarga sin intervención del usuario. En viviendas antiguas, con una instalación eléctrica deficiente, suele requerir una reforma intensiva de la instalación eléctrica, lo que encarece notablemente el precio final. Además, el precio del kilovatio por hora sufre durante el día un incremento del 3%.
Recomendado. Climas fríos.
Precio. Desde 1.700 euros.
Calefacción Radiante.
La calefacción radial es el sistema de transmisión de calor más natural, y consiste en una estructura de tuberías bajo el suelo que contienen agua caliente; la superficie de calor es mayor y realmente el cuerpo no llega a sentir ni frío ni calor, sino que se mantiene a su temperatura natural (35ºC ó 36ºC). Se puede integrar en el suelo, techo o paredes, aunque es más efectiva en los dos últimos. Y es que la energía radiante viaja a través del espacio sin calentar el propio espacio: únicamente se convierte en calor cuando contacta con una superficie más fría.
Pros. Es invisible y confortable. Proporciona un calor más sano, ya que no reseca el ambiente. El calor se expande rápida y uniformemente por toda la casa, logrando alcanzar una serie de grados de forma homogénea en toda la casa. El suelo radiante dirige el calor al interior del espacio y reduce o elimina las temperaturas excesivas en las paredes exteriores y los techos. Esto puede producir ahorro de energía de entre un 10 y un 30%. Los sistemas de suelo radiante también son capaces de refrescar el ambiente haciendo circular agua fresca en vez de caliente.
Contras. Para su instalación, y para detectar y subsanar posibles averías hay que levantar el suelo de la vivienda. No es recomendable en casas pequeñas, ni en climas muy templados. Es una alternativa cara si sólo se va usar dos o tres meses al año.
Recomendado. Climas fríos.
Precio. Desde 3.000 euros.
Bombas de Calor.
Este sistema, similar a los aparatos de aire acondicionado, permite disfrutar de una temperatura ideal durante todo el año: calefacción en invierno, aire acondicionado en verano y deshumedectación en épocas intermedias, en un único aparato. Esta posibilidad de frío/calor hace de los aparatos con bomba de calor el sistema ideal para zonas templadas o cálidas. Para obtener el máximo confort es imprescindible que el cálculo de las frigorías y calorías necesarias se realice con fiabilidad suficiente. A modo de ejemplo, se puede decir que para enfriar o calentar un dormitorio es necesario un aparato de unas 1.750 frigorías/calorías y para un salón de 25 m2., uno de 3.000 frigorías/calorías aproximadamente.
Pros. La gran ventaja de la bomba de calor reside en su eficiencia energética en calefacción, puesto que es capaz de aportar más energía que la que consume, aproximadamente entre 2 y 3 veces más. Para lograr el mismo efecto consume menos energía (entre un 30% y un 65%) que otros aparatos o sistemas de calefacción y su coste es más reducido. Reúne dos servicios en un solo aparato y una sola instalación, lo que limita la inversión necesaria y simplifica las instalaciones. No hay peligro de incendio o explosión, ya que no existe acumulación de combustibles ni tuberías de combustibles o llama. No existe riesgo de intoxicación, ya que no tiene salida de humos.
Contras. En zonas donde las condiciones climáticas invernales son especialmente adversas o cuando la temperatura exterior es muy baja, puede tener dificultades para aportar todo el calor necesario. Si se instala la bomba de calor por conductos, el presupuesto se eleva considerablemente, cerca de 6.000 euros, ya que es preciso bajar los techos de la vivienda, incorporar conductos, etc.
Recomendado. Climas Cálidos.
Precio. Desde 1.200 euros.
Gas Natural.
Este sistema de calefacción es uno de los más empleados. El gas natural es limpio, no contamina y es eficaz. La calefacción individual de gas natural calienta los hogares a través de radiadores por toda la casa, y se caracteriza por ser un combustible cómodo pues no hay que preocuparse ni de su almacenamiento ni de su distribución. Una vez instalado, puede ser utilizado tanto como calefacción como para la producción de agua caliente y para la cocina.
Pros. Permite una fácil regulación del calor por las habitaciones. Además, no requiere de tanques de combustible, ahorrándose el mantenimiento, revisiones y la preocupación de hacer el pedido cada cierto tiempo. Es posible mantener toda la casa a la misma temperatura, evitando los molestos cambios bruscos de temperatura de una habitación a otra. La colocación estratégica de los radiadores permite un calor homogéneo en toda la casa. El sistema de radiadores ofrece un calor saludable, sin excesos, gradual y uniforme evitando los sistemas de aire tan perjudiciales para las personas con problemas alérgicos o respiratorios, ni combustiones que emitan gases tóxicos.
Contras. No todas las poblaciones tienen acceso a la red de gas natural. En las viviendas donde no haya una instalación previa (caldera, radiadores, ...) el coste se incrementa considerablemente.
Recomendado. Climas Fríos.
Precio. Desde 2.400 euros.